Motoristas peregrinos no se detienen

Con Caravana o sin ella, el espíritu de aventura y la devoción no fueron frenados. Participan en el recorrido desde el 2006.

Indiscutiblemente, la noticia de que la Caravana del Zorro también estaría en pausa este año no cayó en gracia para la comunidad motorista. Sin embargo, la negativa no limitó el espíritu de muchos pilotos y motoclubes. Algunos comenzaron el recorrido desde el viernes 4 de febrero y otros el sábado, como es el caso del motoclub Tiburones del Asfalto.

La madrugada del 5 de febrero, en el Puerto de San José, Escuintla, se reunió un grupo de al menos 200 motocicletas con el propósito de realizar la rodada anual hacia Esquipulas. Ya son 17 años de participar en la peregrinación. En años anteriores se sumaban a la ruta de la Caravana del Zorro, pero en esta ocasión, emprendieron el viaje desde su lugar de origen.

Cabe resaltar la excelente organización. Para rodar con seguridad, contaron con el apoyo de la municipalidad de San José, llevaron dos vehículos de asistencia y una ambulancia. Además, se comunicaron con la municipalidad de Esquipulas para confirmar que no hubiera inconveniente para llegar. Pero como no fue una rodada regular, pusieron su sello y mandaron a hacer unos sudaderos conmemorativos, pues para ellos es un orgullo ser parte del peregrinaje desde el 2006.

El recorrido estuvo integrado por los siguientes lugares: autopista a Puerto Quetzal, Escuintla, Chiquimulilla, llegaron al Boquerón, el puente Los Esclavos, el Amatón, Jutiapa, el Arenal, Agua Blanca, Ipala, Quetzaltepeque y Esquipulas. Los paisajes que los motoristas observan durante las rodadas son parte de la experiencia. En esta ocasión, los Tiburones del Asfalto disfrutaron del espectáculo del amanecer cuando se movilizaban hacia el Boquerón.

Los paisajes son los fieles testigos de las aventuras sobre las dos ruedas.

Durante la visita, pasearon por los lugares turísticos de la localidad, mientras que otros fueron a la Basílica del Cristo Negro. La cola era extensa, pero esperaron lo necesario para cumplir su propósito, agradecer a Dios por las bendiciones recibidas y suplicar por protección y gracia para las actividades que tienen preparadas para este año. Luego, compartieron momentos de camaradería.

A las 10 de la mañana, los motores volvieron a palpitar para retornar a San José por la misma ruta. Ellos van por más, al llegar al puerto, los espera una actividad. Buscarán una escuela para determinar qué necesidades tienen, ya que el motoclub se dedica a realizar actividades sociales.

Fotografías: Jorge Gómez (MC Tiburones del Astalto)

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